Un diamante en la Roca

Después de más de 40 años de estar abierto al público, el restaurante La Roca el Balcón sigue capturando el elusivo espíritu de Ambos Nogales.

July 1, 2014

Issue 7: July/August 2014Table

Si usted sale de Tucson, maneja una hora hacia el sur y cruza la frontera internacional, a cinco minutos de ahí se encontrará una experiencia que no podrá reproducir del lado estadounidense.

El restaurante bar La Roca el Balcón se encuentra en la exhacienda Casa Margo, que data de la década de 1890.  Encontrará la exhacienda anidada en los peñascos que bordean el centro de Nogales, Sonora, mirando hacia el noroeste. El comedor principal se extiende de manera ininterrumpida hacia dentro de las cuevas naturales de la ladera, que es lo que da origen al nombre del restaurante: La Roca. Frente al restaurante, de entre las aceras de cantera cuarteadas por las raíces, se alzan árboles de magnolia de 25 pies de alto; con sonoros borbotones, una fuente en el patio central da la bienvenida a los comensales. Los muros de piedra de más de 115 años de edad, las numerosas chimeneas y las enormes vigas de madera de la Casa Margo forman parte de la historia. Durante las noches los pasillos y las escalinatas resuenan con la música de trovadores itinerantes. Junto a las mesas, los camareros de formación tradicional, vestidos con traje blanco y corbatín negro, le muestran a los comensales las pizarras donde aparece el menú, escrito a mano.

Enrique Ramirez, who has worked at La Roca for 38 years, lights a candle in the natural caves that extend from the main dining room.

Enrique Ramírez, quien ha trabajado en La Roca por 38 años, enciende una vela en las cuevas naturales que se extienden desde el comedor principal.

Enrique Ramírez, quien ha trabajado en La Roca por 38 años, enciende una vela en las cuevas naturales que se extienden desde el comedor principal.

En el restaurante La Roca—que se ha conservado como un negocio familiar por los últimos 42 años—las frutas y verduras provienen del fértil Valle de Sinaloa, los mariscos frescos, de Guaymas y Los Mochis, y la selecta carne de res, de las faldas de la Sierra Madre. Pero más allá de la excepcional comida, La Roca el Balcón logra capturar el elusivo espíritu de Ambos Nogales.

Desde que la estación de tren se construyó en Nogales en 1882, las ciudades hermanas de Nogales han aspirado a ser consideradas como una sola. Sin embargo, la cruel división social, política y económica que atraviesa a Nogales impide la creación de un Nogales unificado. Y así ha sido por un centenar años. En el mes de julio de 1918, el diario Nogales Herald anunciaba ingenuamente que Nogales era uno solo y que la frontera era imaginaria. Un mes más tarde se desataría la Batalla de Ambos Nogales, desmintiendo así a los editores del diario. Causada por una inocente disputa aduanal, la batalla dejó muchos muertos, la mayoría de ellos mexicanos. Como resultado directo de la batalla, México y los Estados Unidos acordaron dividir la comunidad con un alambrado metálico, el cual se convirtió en la primera cerca permanente a lo largo de la frontera.

De izquierda a derecha: David Rodríguez, Alicia Bon Martin y Enrique Ramírez.

De izquierda a derecha: David Rodríguez, Alicia Bon Martin y Enrique Ramírez.

La Casa Margo, construida en 1899, sobrevivió a la Batalla de Ambos Nogales. En 1972 el ahora difunto Jimmy Wilson, hombre visionario, transformó la que hasta ese momento había sido una casa de huéspedes en el concurrido restaurante La Roca. En los años 60 Wilson emprendió el negocio Wilson Produce, una compañía de distribución con base en Nogales, dedicada a la venta y comercialización de frutas y verduras provenientes del rancho que su familia tenía en Estación Bamoa, Sinaloa. Actualmente Wilson Produce maneja la distribución de los productos de un puñado de ranchos del norte de México.

Durante casi 30 años, La Roca fue un próspero restaurante, hasta que los eventos del 11 de septiembre de 2001 desencadenaron una versión del siglo XXI de la Batalla de Ambos Nogales. «Fue como si alguien hubiera apagado la luz. La gente dejó de venir. Y la comunidad se paralizó», explica Alicia Bon Martin, sobrina de Wilson y dueña actual de La Roca. Durante la década siguiente, el miedo al terrorismo y las percepciones generadas por la violencia relacionada con el narcotráfico, así como las intensas labores de seguridad fronteriza, devastaron a La Roca. El año 2008 fue especialmente brutal: la economía estadounidense se sumergió en una recesión, además de que entró en vigor un nuevo requisito que exige la portación de pasaporte para viajar a México y Canadá. «Lo trágico del requisito de portar pasaporte es que impide que mucha gente cruce la frontera. Cuando tantas personas no pueden experimentar la vida en otro país, algo perdemos como nación », afirma Chris Martin, el esposo de Alicia y copropietario de La Roca.

Por si esto fuera poco, entre 2008 y 2009 México devaluó el peso casi un 25 por ciento.

El mural Casa Margot, por el artista Lepe, representa imágenes del centro historico del Nogales.

El mural “Casa Margot,” por el artista Lepe, representa imágenes del centro historico del Nogales.

Frente a tal encrucijada económica había dos cosas que Alicia no estaba dispuesta a hacer: no quería trasladar el restaurante a Estados Unidos y no quería sacrificar su calidad. «Vamos a seguir con la mantelería fina. Vamos a seguir usando ingredientes de alta calidad. Y no nos vamos a cambiar a Tubac», dice Alicia en tono desafiante. «Cuando la gente nos sugiere que traslademos La Roca a EE.UU. es como si una daga me atravesara el corazón. ¿Cómo le hago para llevarme a mis empleados a Tubac? Hemos estados juntos tanto tiempo, ¿cómo los voy a abandonar?». El Restaurante de Elvira, que había operado ininterrumpidamente en Nogales, Sonora desde 1927, cerró en 2008 debido a las mismas presiones económicas, pero reabrió sus puertas con éxito en Tubac en 2009.

«Nuestra salvación fue que éramos los dueños del edificio y que Wilson Produce siguió siendo un negocio rentable. Si La Roca fuera nuestra única fuente de ingresos, hubiéramos quebrado», afirma Alicia.

La Roca cumplió su 40 aniversario en 2012, y contrario a lo que uno esperaría, sus dueños eligieron celebrarlo ofreciendo comida gratis, mediante el envío de cupones para desayunos, válidos por un año. «Esos años nos dieron una lección de humildad, así que para nosotros esto fue una forma de darle las gracias a las personas que nos siguieron apoyando», dice Alicia. «Nos sentimos bien cuando enviamos los cupones de desayuno gratis. Fue divertido».

El comedor principal en La Roca esta lleno para el desayuno durante el dia sabado.

El comedor principal en La Roca esta lleno para el desayuno durante el dia sabado.

Al igual que La Roca, Alicia Bon Martin encarna el espíritu de Ambos Nogales. Aunque es descendiente de agricultores de Bamoa, Sinaloa, Alicia nació en Nogales, Arizona. Durante toda su vida ha estado profundamente involucrada en la vida y economía de ambos lados de la división política que separa la ciudad—y eso sin hablar de La Roca en sí. La Roca «no es un restaurante—es algo más», dice Alicia. «La Roca simboliza una conexión emocional con mi familia y con mi pasado. Y con mi tío Jimmy».

La herencia culinaria que la familia Wilson ha dejado en la región abarca cuatro generaciones, y a través de La Roca se establece un vínculo directo que va del campo a la mesa. En cuestión de tres días o menos, las verduras del rancho de la familia Wilson en Bamoa se transforman en ingredientes en los platillos principales de La Roca. Los pequeños pimientos morrones son uno de los principales ingredientes en platillos como las brochetas, los camarones en escabeche, el pollo en salsa de coco y el filete mediterráneo. Algunos de los platillos que recomiendan los meseros son la Carne tampiqueña, un bistec de carne sonorense del tamaño de un plato, el cual incluye un chile relleno, arroz, frijoles y rajas; los Mochomos, trozos de crujiente carne deshebrada, salteados y acompañados con limón y tortillas; y el Salmón Oaxaca, salmón a la parrilla, aderezado con una ligera salsa de chile verde. Apague su sed con una margarita hecha con limones frescos y tequila Cazadores, o con la Roca Rica, una versión más ligera hecha con sangría, dando como resultado un vistoso coctel rosado, menos ácido que la margarita tradicional. Y para completar la experiencia, pruebe una nieve o helado hecho en casa con fruta de la temporada.

Aunque el conflicto político y económico de la batalla de Ambos Nogales sigue resonando, La Roca está en franca recuperación. «No solo hemos superado lo más difícil, sino que vamos en ascenso», dice Alicia. «Ya no estamos enfocados en permanecer a flote, sino en reforzar los cimientos para la generación que viene, para mis hijos». Los tiempos difíciles han forzado a La Roca a reinventarse, pero la historia, la atmósfera y los sabores clásicos aun perviven. Después de 42 años, La Roca el Balcón sigue siendo el lugar donde dejarse llevar por el romanticismo del México antiguo, donde el viaje de una hora al sur de Tucson y el paseo de cinco minutos para cruzar a Sonora forman parte de la magia. 

Restaurante La Roca. Calle Plutarco Elías Calles. Nogales, Sonora. 520-313-6313 LaRocaRestaurant.com.

Moses es el coordinador del programa de jardinería en la escuela primaria Manzo, y tiene planeado extender el programa de jardinería escolar a lo largo de todo Tucson.

Si decide visitar La Roca

Una bebida refrescante del bar de La Roca.

Una bebida refrescante del bar de La Roca.

Si decide visitar La Roca, por $4 dólares puede estacionarse en uno de los estacionamientos establecidos frente al Burger King, o junto a la acera en la Avenida Morley. Si cruza entre las 10 a.m. y las 6 p.m., utilice el Puerto de entrada Morley Gate (el único cruce internacional exclusivo para peatones en los Estados Unidos)—y no se olvide de traer su pasaporte. Morley Gate está una cuadra al este del Puerto de entrada DeConcini, y desemboca en la calle Plutarco Elías Calles, la cual pasa a un costado de La Roca. Si cruza por DeConcini, pase por el torniquete y siga por el andador techado que se aleja de la línea fronteriza, hasta llegar a la calle; justo enfrente se encuentra el cruce peatonal que atraviesa las vías del ferrocarril. Al subir la rampa, mire hacia la izquierda (hacia el este) y por entre los álamos, frente a las peñascos, podrá distinguir un gran anuncio color neón que sobresale por encima del techo de La Roca. Los precios del menú están en dólares y La Roca acepta efectivo y las principales tarjetas de crédito. Si le interesa hacer una visita más extensa, échele un vistazo al recientemente remodelado Hotel Fray Marcos, que está a cinco minutos a pie al oeste de La Roca.

La Roca Restaurant. Plutarco Elías Calles. Nogales, Sonora. 520.313.6313 LaRocaRestaurant.com.


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